LA ANIMACIÓN CIBERCULTURAL

 

La animación cibercultural es el término que hemos elegido para definir la actualización y adaptación de las prácticas educativas de la animación sociocultural a los nuevos paradigmas que genera la sociedad de la comunicación y el conocimiento.

Como hemos visto en el apartado anterior, la animación sociocultural es una acción educativa integral y continua, que más allá de los sistemas educativos y las instituciones sociales, promueve el desarrollo individual y colectivo mediante la participación de los individuos en procesos dialógicos de análisis y objetivación de la realidad social con la finalidad tanto de la superación y el crecimiento individual, pasando, como afirma Paulo Freire, de ser objeto a ser sujeto del mundo, como el desarrollo de procesos colectivos de estructuración de redes de convivencia solidaria y sostenible.

Desde una óptica más pragmática podemos afirmar que la animación sociocultural está en la confluencia de los procesos de participación ciudadana, educación cívica y creación de señas y pautas de identidad y cultura colectivas.

Pero, si bien este modelo de intervención social y educativo está a nuestro entender plenamente vigente, es necesario analizarlo y redefinirlo a partir de los nuevos paradigmas para la identidad individual y la construcción de los social que se estructuran a partir de los nuevos fenómenos de la modernidad, como nuevo modelo social y de interpretación ética y estética de la misma y, en concreto, a partir del análisis de dos fenómenos muy concretos:

-          En primer lugar el del advenimiento y generalización de la sociedad del conocimiento y las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

-          Y, en segundo lugar, el fenómeno del neoliberalismo económico y los fenómenos asociados que lleva consigo, la globalización de los mercados, la unificación de las pautas culturales, el mestizaje de las identidades culturales y la migración de capitales y fuerza de trabajo.

Va a ser de la capacidad de adaptación a los nuevos paradigmas socioculturales que introduce la sociedad del conocimiento y la globalización, que las prácticas de la animación sociocultural van a poder seguir implementándose como viables y eficaces.

Pero si bien esto es así, también es cierto que al adaptarse a estos nuevos paradigmas, la animación sociocultural crea un nuevo paradigma, paradigma de adaptación a la sociedad postmoderna, paradigma que le ha de permitir reformular y adaptar sus tesis de intervención a la vez que replantear sus prácticas de participación social, desarrollo y ciudadanía.

Solo así va a ser posible concebir la intervención sociocultural en una sociedad del ciberespacio, definida por nuevos espacios, nuevas variables de intervención, nuevas identidades, nuevas formas de relación e interacción social y nuevas formas de colectividad.

 

             LA RESPUESTA DE LA ANIMACIÓN CIBERCULTURAL

 

Mas allá de las tecnologías  o de los distintos soportes que en el fondo no son más que herramientas que facilitan procesos de comunicación, interacción, solidaridad, tolerancia, organización y vida en comunidad, mas allá de las propuestas reguladoras del mercado, aunque teniéndolas muy presentes, y de la mano de los movimientos y las iniciativas sociales, la intervención sociocultural no tiene más opción que adaptarse a los nuevos paradigmas de la sociedad del conocimiento y establecer unos procesos de comunicación dialógica con los individuos y las colectividades, tanto virtuales como de vecindad, que permitan a estos analizar críticamente los entornos de la posmodernidad, establecer lazos cooperativos que permitan tomar decisiones y asumir la palabra en un entorno de comunicación multimedia, palabra  que permita la expresión de las identidades individuales y comunitarias y las transformaciones necesarias para asegurar los derechos individuales y culturales y la organización de estructuras sociales de colaborativas para una sociedad sostenible y cada vez menos excluyente.

De esta manera la animación sociocultural continuara cumpliendo con sus funciones culturales, educativas y comunitarias en una sociedad marcada por los nuevos entornos: los no lugares, las comunidades virtuales y el ciberespacio como entorno de interactividad.

Para ello las líneas metodológicas o de actuación que la llamada por nosotros Animación Cibercultural puede desarrollar son:

a)                   La superación de la brecha digital.

b)                   Los proyectos solidarios y cooperativos en red.

c)                   La comunicación local y comunitaria.

d)                   La ciudadanía cibercultural.

e)                   Las comunidades virtuales.

f)                    La creación multimedia.

Veamos pues, con un poco más de detalle como se estructuran cada una de estas líneas metodológicas de intervención:

 

 1.   LA SUPERACIÓN DE LA BRECHA DIGITAL

 

La brecha digital divide el mundo en inforicos e infopobres, mientras un 11 por cien de la población mundial, fundamentalmente en loa países industrializados: Estados Unidos, Canadá y la Europa Comunitaria, Asia y el Pacífico tiene acceso relativamente fácil a las tecnologías digitales: telefonía e Internet, un 89 por ciento de la población mundial carece de las posibilidades de conexión a la Red.

Pero esta brecha es ante todo un problema de acceso a las infraestructuras y solvencia económica, en primer lugar pues la brecha digital es un problema socioeconómico fruto del desequilibrado crecimiento económico que ha provocado el neoliberalismo y la nueva acumulación de capitales que realiza la globalización.

No obstante como afirma el Informe Mundial de la UNESCO, Hacía las sociedades del conocimiento (2005):

“La exclusión de la información no solo es una cuestión de acceso y conexión, sino también de contenidos. Tiene que ver tanto con la brecha digital como con la brecha cognitiva.”

Como apunta este mismo informe la brecha digital tiene una dimensión multiforme pues son múltiples los factores que influyen en este desfase tecnológico, entre los factores el informe señala:

-                     Los recursos económicos.

-                     La geografía, los espacios físicos para la difusión de la señal.

-                     La edad de los usuarios.

-                     El sexo.

-                     La lengua.

-                     La educación y la procedencia sociológica y cultural.

-                     El empleo.

-                     La integridad física.

En este sentido la intervención sociocultural en el ciberespacio que tiene entre sus objetivos la superación de la brecha digital ha de tener varios frentes de intervención.

-                     En primer lugar ha de procurar una apertura crítica de los ciudadanos y ciudadanas que promueva actitudes positivas hacía el uso de las tecnologías, que les ayude a valorar su eficacia y eficiencia, no solo desde parámetros económicos sino sobre todo de parámetros comunicativos, expresivos, participativos, ciudadanos y humanizadores.

-                     En segundo lugar ha de promover una efectiva alfabetización digital, que de una manera dialógica , ayude a mujeres y hombres a decir su palabra en los contextos multimedia, promoviendo una lectura crítica de las tecnologías, un uso eficaz y una capacidad de producción mediática como forma de expresión y comunicación de individuos y colectividades.

-                     En tercer lugar la superación de la brecha digital pasa por poner en marcha acciones colaborativas de intercambio de tecnologías, uso compartido de las mismas, reciclado de ordenadores, desarrollo de fórmulas cooperativas para la distribución y recepción de la señal digital en las zonas geográfica o económicamente menos favorecidas.

-                     Por último la puesta en marcha de estructuras y mecanismos para la participación, que ofrezcan canales de participación pero que también proporcionen una reflexión crítica acerca de la importancia de compartir las responsabilidades, la participación social, el dialogo problematizador como fórmula para asegurar una auténtica democracia digital, tanto desde los usos tecnológicos como desde el punto de vista  de los contenidos.

 

            2.   LOS PROYECTOS SOLIDARIOS Y COOPERATIVOS EN RED

 

La solidaridad y la cooperación, fundamentadas en un proceso de interacción dialógica entre individuos y colectividades, son la base para la construcción de estructuras sociales, el desarrollo humano y la creación de estructuras sociales de sostenibilidad.

El trabajo cooperativo es el que permite una visión más objetiva y crítica de la realidad, es el que permite establecer un equilibrio entre las identidades locales y la cultura global, es el que permite la globalización de las iniciativas de liberación y creación de un mundo más justo y solidario, es el que permite la generalización de las acciones transformadoras y, en definitiva la estructuración de los cambios sociales solidarios y sostenibles.

Pero el trabajo cooperativo se basa en una comunicación auténtica, una comunicación bidireccional e interactiva donde nadie intente imponer su verdad, se fundamenta en una comunicación dialógica liberadora, en la cual, de forma interactiva, los participantes analicen la realidad desde su propia subjetividad y mediante, el dialogo problematizador, sean capaces de objetivar esa misma realidad y construir soluciones de progreso sostenible.

Como afirma el Informe Mundial de la UNESCO, Hacía las sociedades del conocimiento (2005): “Deberían estudiarse con atención todas las propuestas encaminadas a fomentar la solidaridad digital, desde las más tecnológicas hasta las más políticas”

Pero no solo se trata de una cuestión de fomentar la solidaridad digital, sino que a nuestro entender, se trata de aprovechar las potencialidades que Internet ofrece para desarrollar proyectos de solidaridad para implementar acciones cooperativas de solidaridad globalizada.

La Red permite la globalización de los proyectos solidarios, permite la globalización de los movimientos de lucha por un mundo más justo, la red permite asimismo una organización no condicionada por las coordenadas espaciotemporales. La Red permite que, a partir de una relación de autentica interactividad, los individuos y las colectividades sean capaces de cooperar y llevar a la praxis proyectos comunes de desarrollo sostenible partiendo de los propios elementos de análisis de lo social, partiendo de inquietudes y justas reivindicaciones, mucho más allá de los movimientos sociales tradicionales condicionados por espacios, tiempos y estructuras orgánicas para coordinar su acción.

En el presente estudio hemos visto diferentes ejemplos de cooperación en la Red, desde la cooperación para aspectos actitudinales, como para la educación intercultural o para el cambio social.

El aprovechamiento pues, de las potencialidades de la red, y de metodología interactiva, son fundamentales para que la intervención sociocultural siga apuntando hacía fines como la transformación social, la construcción de estructuras comunitarias, en muchos casos virtuales, y el desarrollo sostenible.

 

            3. LA COMUNICACIÓN LOCAL Y COMUNITARIA

 

Los medios de comunicación local nacen para asumir la voz de las comunidades locales. Los medios de comunicación local tienen una larga tradición como mecanismos de expresión y opinión de lideres y colectivos sociales en y desde sus contextos más inmediato. Si desde los principios de la prensa escrita, está, a través de sus diferentes formas: boletín informativo, revista, periódico, ha constituido una de las formas de expresión más utilizada por asociaciones, colectivos ciudadanos, ONGs, como medio de comunicación con su entorno más inmediato, con el tiempo será la radio, a través de las radios asociativas, radios libres, movimiento de radioaficionados las que cumplirán también este papel de estructuración del tejido sociocultural. En las últimas décadas han sido las televisiones locales las que han ocupado también su espacio en el entorno sociocultural y asociativo.

La televisión local es uno de los elementos que contribuyen a configurar un territorio, a fijar y desarrollar sus señas de identidad colectiva. La existencia de la televisión local es fundamental, no solo desde el punto de vista de la identidad cultural, sino desde la perspectiva del establecimiento de redes de comunicación intraterritoriales y como garante de la libertad de expresión y comunicación de los individuos y las colectividadades.

Miguel Rodrigo Alsina (1988) señala las pautas que una televisión local ha de tener en cuenta:

               a) “La producción de los programas ha de estar a cargo,  fundamente, de los miembros de la comunidad donde está arraigada la televisión local”

               b) “La información que ofrezca ha de ser útil”

               c) “Su información ha de sintonizar con la vida local”

               d) “Es necesario que la programación responda a todos y cada uno de los diferentes grupos de la comunidad, fundamentalmente los grupos más marginales “

               e) “Se ha de potenciar la comunicación cultural”

                f) “Es necesario hacer programas educativos”

               g) “Se pueden experimentar nuevos géneros televisivos, nuevos lenguajes visuales, etc.”

Desde la óptica y la metodología de la intervención sociocultural los medios de comunicación local son instrumentos para la expresión de las identidades, la libertad de expresión, la participación social y política, el desarrollo de las estructuras colectivas, la innovación, la popularización de la innovación tecnológica y el desarrollo regional autóctono fundamentándose a partir de:

- el debate social y político de la colectividad, que debe estar presente en ella como foro de diálogo permanente, crítica social y expresión de ideas y condicionamientos.

- el análisis o decodificación de la realidad local, a modo de mirada crítica y objetiva hacia la comunidad, fundamentándose a partir de un flujo intenso de información de todo aquello que acontece en el entorno más cercano, sirviendo para una mayor comprensión del territorio y para una objetiva estructuración de la representación de la realidad local.

- el desarrollo: recuperación, fijación, asunción y proyección de las señas de identidad colectiva, necesaria para la estructuración del territorio en cuanto que unidad social.

Con la generalización de la red, a los medios de comunicación local tradicionales se le ha unido la posibilidad comunicativa que ofrece la Red: Webs, Revistas digitales, Blogs y otras tecnologías similares se han convertido en instrumentos de expresión y comunicación de las identidades individuales y locales, foros de debate y mecanismos de estructuración de las dinámicas locales.

Como afirma el Informe Mundial de la UNESCO, Hacía las sociedades del conocimiento (2005): “…incluso en la era de Internet y las nuevas tecnologías es importante apoyar la creación de emisoras de radio rurales y comunitarias. Gracias a la radio – y no a Internet – muchas comunidades pobres y aisladas pueden ofrecer a sus miembros, y en especial a las mujeres, la posibilidad de hacerse oír, de participar en la vida política y de acceder a un cúmulo  considerable de informaciones y conocimientos especialmente útiles para la vida cotidiana”

Pero la intervención sociocultural desde plataformas de comunicación locales: prensa, radio, TV, Internet, no es tan solo un problema de desarrollo tecnológico y de superación de la brecha digital, sino que se convierte en un elemento fundamental para la construcción de la democracia, en un instrumento útil para asumir la ciudadanía, los derechos y libertades fundamentales y para la estructuración de las comunidades.

Como afirma Ramón Zallo (1992): “… en estos tiempos en el que el desarrollo de las libertades y del pluralismo se encorsetan y condicionan, en el que el déficit democrático aparece como uno de los Talones de Aquiles del sistema, sólo cabe un nuevo talante: el protagonismo de la sociedad civil. El estímulo, la dinamización –y no el control- de cuantas iniciativas comunicativas surjan al margen de los circuitos culturales e informativos establecidos, desde la escuela. Los barrios, las empresas. asociaciones juveniles, casas de cultura, colectivos, clubs…, es decir, una espesa malla de relaciones horizontales y de propuestas comunicativas, es un antídoto frente a los discursos dominantes”

 

            4. LA CIUDADANIA CIBERCULTURAL

 

Asumir la ciudadanía y practicarla supone asumir los derechos y deberes que la organización de lo social lleva consigo. Asumir la ciudadanía lleva consigo en primer lugar identificarse con este modelo de organización social, en segundo lugar implementar la práctica de asumir unos deberes y experimentar unos derechos y en tercer lugar la participación activa en las dinámicas ciudadanas, dinámicas sociales, culturales, económicas y políticas.

"Participar es coger la parte de la vida social que me corresponde"  Jornadas de participación" Madrid; Mayo 1982

La participación supone la práctica del  principio de solidaridad y compromiso igualitario en las tareas colectivas y de estructuración de los proyectos de dinamización social. Participación, que a partir de la implicación individual en los proyectos colectivos, permite estructurar proyectos de gobierno local basados en la fuerza dinámica del tejido social.

               Participar es tomar parte activa en la vida de la comunidad:

               * en sus decisiones

               * en sus conflictos

               * en sus asociaciones

La participación social supone asumir la conciencia colectiva, comprometerse en la vida del grupo, y asumir las consecuencias de las decisiones y la acción comunitaria.

               Participar en las dinámicas ciudadanas es al mismo tiempo:

               * un  deber social con la colectividad

               * un principio de práctica democrática

               * una metodología de la intervención social

               Pero, fundamentalmente, la participación es una actitud:

* una actitud cívica por parte del ciudadano, actitud de solidaridad, de tolerancia, de agradecimiento, de diálogo y preocupación por la gestión de la vida colectiva, actitud que explica el hecho de que las mismas personas estén implicadas, a la vez, en  diversos procesos de participación.

* una actitud democrática en quien gobierna, que permita escuchar a los ciudadanos, darles la palabra, la voz y el protagonismo en la vida de las instituciones democráticas.

Para que la participación de los individuos sea posible es necesario que se cumplan las siguientes premisas:

a) Una identificación cultural, que les permita sentirse miembros de su colectividad y comprometidos con su futuro.

b) Una educación cívica, que les haga conscientes de su carácter colectivo, de la solidaridad con sus vecinos y de la importancia de asumir su papel social.

c) Un tiempo de dedicación, que les permita tomar parte en los trabajos de organización y gestión de la vida colectiva.

d) Un motivo para la participación, ya que esta no es un fin en sí misma. Los individuos han de sentir el porqué de su participación: el cambio social, la lucha por mayores cotas de bienestar, el bien común, el desarrollo, la gestión de los problemas colectivos.

e) La información, poseer la información básica que les permita poder conocer los diferentes temas, sus implicaciones y de esta manera poder valorar las situaciones y generar decisiones.

f) La inexistencia de obstáculos para la comunicación, de manera que la decodificación de la realidad permita interpretaciones coincidentes y una fluidez comunicativa que permita  abordar con entendimiento los diversos problemas.

Martín Barbero (En Aparici: 2003) señala como coordenadas del derecho a la ciudadanía:

a) La participación: entendida como capacidad de las comunidades y los ciudadanos de intervención en las decisiones que afectan a su vivir cotidiano.

b) La expresión: posibilidad de decir su palabra en los medios masivos y comunitarios para todas aquellas culturas y sensibilidades mayoritarias o minoritarias.

Podemos afirmar que la intervención sociocultural en la sociedad del conocimiento tiene  que velar también por las praxis de ciudadanía, en primer lugar con acciones educativas que permitan la creación de las actitudes básicas para la expresión y la participación en la vida ciudadana, en segundo lugar favoreciendo y demandando la creación de estructuras y canales para la participación cívica y finalmente realizando acciones mediadoras para que las tecnologías y fundamentalmente la Red se pongan al servicio de la expresión y la participación ciudadana, al tiempo que ciudadanos y ciudadanas se encuentren capacitados para asumir su palabra en los entornos virtuales de implementación de las vivencias de ciudadanía.

 

            5. LAS COMUNIDADES VIRTUALES

 

En el capítulo anterior veíamos como las comunidades se estructuran a partir de las identidades individuales, tomando forma como estructuras de comunicación, cooperación y responsabilidad compartida, de esta manera la comunidad se cohesiona y genera sus propias señas de identidad.

También hemos ido viendo como la Red estructura nuevas comunidades no sometidas a los condicionantes espaciotemporales, comunidades que toman forma a partir del encuentro de individualidades en la red, individualidades que si en un primer momento se encuentran al compartir el mismo entorno digital, en un segundo eslabón se cohesionan al encontrar lenguajes, valores y objetivos comunes a partir de los que encontrarse y colaborar.

Oswaldo León, Rally Burch y Eduardo Tamayo (En Aparici: 2003) definen las comunidades virtuales como “…foros o comunidades de interés, que por el hecho de establecerse on-line han pasado a ser conocidas como comunidades virtuales, digitales o cibercomunidades”

Para estos autores “…se trata de un fenómeno nuevo que se expresa a través de las modalidades más variadas pero, de acuerdo a Colle, se les puede agrupar en dos tipos”

a) la seudocomunidad: personas que usan con cierta frecuencia un mismo canal.

b)La comunidad digital formal: en ella encontramos los componentes que caracterizan una verdadera comunidad social: objetivos, valores, lenguajes….

Pero, aunque las comunidades virtuales son una realidad en el ciberespacio y están estructurando nuevas formas y practicas sociales no se puede olvidar que las tecnologías están al servicio de mujeres y hombres y que la comunicación humana es la base de toda comunidad.

En este sentido, los autores citados señalan que:

“En todo caso, más allá de las modalidades y los medios empleados, lo que queda en claro es que prevalece la relación humana en tanto  las personas no han dejado de ser un animal social”.

De esta manera la promoción de comunidades virtuales y vivenciales, la mediación en las dinámicas virtuales, mediación que ayude a clarificar fines y objetivos, que ayude a objetivar valores, que facilite el desarrollo de los distintos lenguajes y que ayude a la creación y toma de conciencia crítica de las identidades comunitarias, así como la promoción de los encuentros interpersonales entre los miembros de las comunidades virtuales parecen ser tareas necesarias que debe poner en marcha la intervención sociocultural.

 

            6.  LA CREACIÓN MULTIMEDIA. LOS PROGRAMAS DE AUTOR.

 

La autoría y la creación no es una cuestión de los llamados creadores, Si bien la sociedad de mercado trata de clasificar a los agentes sociales en creadores, mediadores y consumidores, para la sociedad del conocimiento cualquier ciudadana o ciudadano es un autor creador de sus propios mensajes o para mensajes hacía el otro y hacía la colectividad. No se trata de autoría y creación de bienes de consumo sino de expresión de la individualidad, de las identidades, de creatividad, de innovación, de sentimientos de solidaridad. Se trata en definitiva de la necesidad y el derecho que individuos y comunidades tienen a decir su palabra en la sociedad del conocimiento, derecho a ser sujetos y no meros objetos en esta sociedad mediática.

Es por ello que para la intervención sociocultural hablar de autoría y creación no es hablar de copyright y derechos de autor, como hemos visto anteriormente, sino es hablar de la voluntad y autonomía del autor ante su propia creación, tampoco se trata de hablar de creación y consumo de bienes culturales, sino de comunicación intercultural en la medida que la creación es un modo de expresión que facilita el diálogo y el encuentro entre los individuos, facilitando también el análisis crítico de la realidad y el compromiso con la sostenibilidad.

En la sociedad del conocimiento todas y todos somos autores de nuestra propia experiencia, todas y todos somos creadores de nuestra propia comunicación y, en este sentido, nos enriquecemos como personas, creamos lazos afectivos y solidarios y construimos comunidades sostenibles.

Desde la perspectiva tecnológica el Informe Mundial de la UNESCO, Hacía las sociedades del conocimiento (2005) nos aporta nuevos datos sobre la importancia de la autoría y la creación cuando afirma:

“La divisoria que separaba claramente a productores y consumidores de contenidos culturales empieza a borrase…

Internet ofrece además posibilidades inéditas de experimentación de la identidad... (…)… Al permitir la superposición de identidades personales virtuales y reales, Internet ofrece ámbitos inéditos de expresión.”

En este sentido es como la intervención sociocultural ha de promover y facilitar las condiciones para que individuos y colectividades devengan creadores y autores de su propia experiencia, generadores de su propio conocimiento, desde una vivencia dialógica e interactiva de sus entornos vivenciales, ya sean reales o virtuales. Es desde Blogs, herramientas de autoedición, programas de autor, software libre, licencias Creative Commons, y sobre todo dinamizando el diálogo y la interactividad tanto en las comunidades virtuales como en las vivenciales, que los diferentes agentes de la animación favorecen una auténtica libertad de creación y expresión y en este sentido colaboran en los procesos de una educación cibercultural que sea liberadora de individuos y colectividades.