1. LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL

 

La animación sociocultural es una acción educativa no formal, de carácter intencional, mediante la cual distintos agentes sociales: grupos mediáticos, instituciones y asociaciones de todo tipo, intentan ejercer  una influencia sobre los distintos actores sociales: individuos o colectividades, con la finalidad de modificar su visión de la realidad, sus hábitos y conductas o bien con el objetivo de completar la acción educativo de los distintos agentes primarios de socialización: la familia, la escuela y la comunidad.

Si bien la animación sociocultural se estructura como práctica socioeducativa durante el siglo XX, parece evidente que la acción socioeducativa parasistemática de los distintos agentes sociales para complementar la acción educativa institucionalizada tiene una tradición mas longeva. No obstante parece que es a partir de los intentos de emancipación de las clases populares que dio lugar en un primer momento a la intervención de los ateneos obreros, patronatos, círculos de cultura y que posteriormente se estructuran alrededor de movimientos educativos como la Escuela Nueva o La Educación Popular, que se estructuran las diferentes prácticas y modelos de la acción educativa definida como animación sociocultural.

La animación sociocultural se estructura como práctica educativa en torno a tres ejes fundamentales:

- El primer eje lo constituye el educativo, en este sentido hemos de considerar las acciones encaminadas al desarrollo personal, la toma de conciencia, la ideación y el desarrollo cognitivo.

- El segundo eje lo constituye la cultura, tomando en consideración las acciones encaminadas al desarrollo de las identidades individuales y colectivas, a la expresión de las individualidades, a la creatividad individual y a la creación cultural como expresión y codificación de las identidades compartidas.

- El tercer eje lo constituye la estructuración de la vida comunitaria, lo que algunos autores denominan desarrollo comunitario, desarrollo de redes colectivas que se fundamentan en la identificación, la participación en y el compromiso con los miembros de la comunidad local.

 

2. LOS VIEJOS Y LOS NUEVOS PARADIGMAS DE LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL

 

Pierre Furter (2005)  siguiendo a Morales-Gómez explica el concepto de paradigma de la siguiente manera:

“El paradigma, en su dimensión cognitiva, es un referencial de trabajo que los miembros de una comunidad científica, para nosotros las ciencias de la educación, poseen en común”

Para Furter el paradigma comprende tres dimensiones:

a)                  “Una función de generalización formal simbólica.

b)                  Una construcción epistemológica de modelos heurísticos.

c)                  Una voluntad de encontrar soluciones a problemas concretos”.

Es así que si analizamos la historia de la animación sociocultural desde la óptica de los paradigmas que la han alumbrado en  cada momento histórico podemos trabajar sobre la hipótesis de que la animación ha ido evolucionando a partir de los siguientes paradigmas:

a)                  El paradigma de la identidad colectiva

b)                  El paradigma de las identidades locales y nacionales

c)                  El paradigma de las identidades en el ciberespacio y los no-lugares

 

Estos paradigmas podemos clasificarlos en:

-    Viejos paradigmas:

Aquellos paradigmas que se desarrollan a partir de contextos analógicos y que llegan hasta finales de los años 80 del siglo XX:

-    Nuevos paradigmas:

Aquellos que se sitúan en el contexto del desarrollo de la Sociedad de la Información, la convergencia de medios y el desarrollo de la telefonía.

En estos momentos coexisten los viejos paradigmas provenientes de los siglos XIX y XX con el nuevo paradigma digital emergente. Pero aunque todavía por mucho tiempo van a estar vigentes los viejos paradigmas que se desarrollan en espacios físicos reales, el nuevo paradigma emergente va a ser el que se va a desarrollar en el no lugar, en el lugar de los espacios virtuales. Es este el paradigma, que está todavía por construirse, el que va a marcar la praxis de la intervención sociocultural en los próximos años.

Veamos como se estructuran cada uno de ellos:

 

            2.1. EL PARADIGMA DE LA  IDENTIDAD COLECTIVA.

 

Los primeros antecedentes de la ASC los encontramos en el desarrollo de los movimientos obreros del siglo XIX. Si es a partir de la revolución francesa cuando se comienzan a plantear los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, que dan lugar a las primeras utopías de una educación pública, estatal, igual para todos y que generaran unos movimientos sociales obreros: socialistas, comunistas, anarquistas que intentarán contrarrestar el dominio de la Iglesia Católica, será en el siglo XIX cuando como respuesta al proceso de industrialización y proletarización, los sindicatos y movimientos sociales se organizan para asegurar la educación y la promoción de sus militantes, dando lugar a una respuesta similar por parte de la propia Iglesia. Surgirán así los Patronatos obreros, Casas del Pueblo y Universidades Populares como una respuesta educativa no formal para la promoción sociocultural de la clase obrera.

Es en el último tercio del siglo XIX y principios del XX cuando el movimiento obrero comienza a organizarse y crear prácticas e instituciones que aseguren una educación adecuada en libertad y armonía como respuesta al monopolio educativo de la Iglesia: Así surgirán ofertas socioeducativas no formales dónde se intenta ofrecer una formación profesional, científica y laica que asegure la promoción social y personal de los obreros. Estas instituciones ofrecían junto a las actividades de formación básica y profesional actividades de promoción sociocultural como conferencias, tertulias, visitas culturales, representaciones teatrales, organización de corales, rondallas, bibliotecas, actividades deportivas, ofertando de esta manera un currículo de formación y promoción integral de sus asociados.

Los patronatos obreros surgen a finales del siglo XIX como una respuesta de la Iglesia ante la ofensiva laicista de los movimientos obreros. El patronato tenia unas finalidades instructivas, educativas y catequéticas pero también asistenciales y recreativas. A partir de las actividades de tipo lúdico, deportivo y recreativo se pretendía alcanzar los objetivos de una educación integral religiosa y moral. Junto a los patronatos la Iglesia pondría en funcionamiento Círculos Católicos, Institutos Sociales, que junto a una formación instrumental básica ofrecía conferencias, veladas instructivas, bibliotecas...

Es en estas primeras iniciativas de intervención sociocultural desarrolladas con una finalidad explicita donde encontramos el esbozo de nuestro primer paradigma. Un paradigma que vamos a definir como el de las identidades colectivas, paradigma caracterizado por la intención de crear una identidad colectiva que de cohesión a los distintos grupos sociales enfrentados, identidad que de forma y cohesione a la clase obrera como movimiento social en defensa de sus derechos: el derecho a una educación emancipadora y a una dignidad como colectivo social. Frente a ellos los obreros católicos buscan identificarse como grupo social, afianzando su identidad a la luz de las nuevas tesis de la Iglesia Católica y de las encíclicas papales que intentan dar una respuesta institucional a la nueva clase obrera emergente.

Este paradigma, que hemos llamado de las identidades colectivas viene definido por:

-                     La organización de la clase proletaria a través de los sindicatos y movimientos obreros especializados.

-                     La búsqueda de una ideología que interprete la nueva realidad social y de sustento a los movimientos obreros: el socialismo utópico, el anarquismo, el marxismo o las encíclicas papales en el caso de los obreros católicos.

-                     La búsqueda de una emancipación de la clase obrera a través de la educación y la alfabetización, tanto a través de la reivindicación de una institución escolar universal como a través de las distintas acciones de educación no formal.

 

            2.2.  EL PARADIGMA DE LAS IDENTIDADES LOCALES Y NACIONALES

 

La constitución de la UNESCO en 1945 dará un impulso a las políticas educativas para la paz y el desarrollo (Tiana-Sanz 2003). Será en 1950 cuando la UNESCO utilice por primera vez el término animación, definiéndola como: “... un conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en las que están integradas”. Serán también la creación del Consejo de Europa en 1949 y el Consejo de Cooperación Cultural en 1962 dos hechos fundamentales para el impulso de estas políticas de desarrollo y participación en la vida cultural y comunitaria.

En este contexto fue André Malraux, ministro de Cultura en Francia,  quién advierte que: “la estimulación de los ingredientes culturales que conforman la vida de los pueblos puede convertirse en mecanismo óptimo de capitalización de los recursos humanos” (en Hernández A. 1989). Finalmente el impulso dado por el Proyecto Cultura y regiones de Europa dirigido por Michel Bassand que establecerá la importancia de las dinámicas culturales, que Bassand llama ascendentes para la creación de la identidad de la Europa de las Regiones. (Bassand 92)

Las Nuevas políticas sociales que estructuran el Estado del Bienestar  se desarrollaron  partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y la proclamación de la de la Carta Social Europea (1961). El Estado del Bienestar se concibe como un derecho social universal que cubra las necesidades básicas de los individuos: educación, asistencia social, pensiones, ayuda familiar y vivienda (Tiana-Sanz 2003). Son estas políticas las que van a dar lugar al desarrollo de una nueva dimensión de la ASC como derecho ciudadano y como contribución a la participación social, el desarrollo de la comunidad (Marchioni M.) y la creación del tejido social urbano (Puig, T.)

Nos encontramos pues es un contexto de construcción de identidades nacionales. Si la Revolución Francesa es la que había promovido la idea del Estado-Nación, va a ser el siglo XX, y sobre todo, a partir de las dos guerras mundiales, cuando la necesidad de reconstruir Europa y de dar consistencia a los nuevos estados surgidos de la descomposición de los grandes Imperios, el fenómeno que generará la configuración de un imaginario colectivo basado en las identidades nacionales, identidades locales que van a servir para dar consistencia al tejido social y ciudadano y que a partir de elementos como la cultura popular, el territorio, la comunicación local, la tradición, las lenguas autóctonas, irán construyendo mecanismos de representación y cohesión del tejido social. En este proceso de creación de una cultura local y creación de una identidad colectiva ha tenido mucho que ver la animación sociocultural, entendida como sistema de intervención no formal en los países de influencia francófona o desde una perspectiva de educación social o bienestar comunitario en los países de influencia anglófona.

Este paradigma, que hemos llamado de las identidades nacionales viene definido por:

-                     La organización del tejido social local y nacional a partir de mecanismos de participación, democratización cultural y asociacionismo cultural.

-                     La búsqueda de una ideología que interprete la nueva realidad nacional: basada en factores de identificación lingüísticos, culturales, territoriales o tradicionales.

-                     La búsqueda de una sociedad del bienestar basada en la creación de servicios socioculturales y la reivindicación de una auténtica democratización del hecho cultural como elemento de desarrollo y estructuración de la vida colectiva.

 

            2.3. EL PARADIGMA DE LAS IDENTIDADES EN EL CIBERESPACIO Y LOS NO-LUGARES.

 

Pero, cuando el sistema animación comenzaba a estructurarse con la creación de servicios y equipamientos especializados, con la formación y acceso de los profesionales al mercado de trabajo, han sido los procesos económicos neoliberales los  que han puesto en práctica una economía globalizada, una economía donde priman los procesos monopolísticos de acumulación de capitales y donde la primacía del sector de la inversión privada sobre el servicio público han puesto en regresión los principios y prácticas de la sociedad del bienestar rompiendo las estructuras y estrategias nacionales de producción, distribución de bienes y servicios, comercialización y consumo. En este nuevo paradigma económico el Estado-Nación pierde su función generadora de la economía y la cultura nacional. De esta manera, las prácticas de la intervención sociocultural pierden, igualmente, la función generadora de cohesión e identidad local, para verse inmersas en una contradicción aparente que les hace deambular entre las culturas y representaciones locales o indígenas y las culturas y representaciones de masas globalizadas.

Los espacios para la formación y el desarrollo sociocultural pierden su función integradora para ver perder su significación y su función de cohesión de estructuras comunitarias. Así centros de juventud, casas de cultura, centros de encuentro y formación, espacios para la difusión cultural pierden no solo público en cifras cuantitativas sino su función de impacto social e ideológico.

Surgen nuevos espacios para el ocio, un ocio más consumista e individualizado, nuevos espacios para la comunicación,  nuevos espacios para el intercambio, la interrelación, la interacción, la cooperación, espacios que adquieren una nueva función, una función mucho mas pragmática carente de una identidad y una historia que los define, definiéndose de una manera mas funcional y operativa.

De igual manera las coordenadas espacio-temporales están sufriendo una profunda modificación, los espacios de relación, cooperación e interacción se diversifica y globalizan, la inmediatez marca el tiempo necesario para establecer el contacto persona a persona y grupal a través de la red.

Esta nueva realidad es la que da forma a nuevas formas de interpretar la realidad, nuevos imaginarios colectivos y por ello a nuevos mecanismos de identificación colectiva, unas identidades que hemos venido en denominar de los no lugares, del tiempo real o del ciberespacio, identidades que en cierta medida están en construcción pero que en todo caso responden a nuevos parámetros de interpretación social:

-                     una nueva epistemología que afecta a los flujos económicos y de consumo, a las formas de interpretar el trabajo y los tiempos de ocio, a la interpretación de las relaciones personales y de los individuos con la cultura.

-                     unas nuevas formas de estructuración colectiva, identificación con intereses y valores comunes, interacción y desarrollo cooperativo.

-                     una nueva forma de entender la cultura, la diferencia, la integración y la solidaridad.

-                     unas dinámicas comunicacionales que utilizan la red, la telefonía móvil y la comunicación punto a punto como fórmula básica de interacción.

Es a partir del análisis de estos nuevos parámetros de construcción del imaginario colectivo, cooperación y creación de las interacciones sociales, que la animación cibercultural tiene ante si la tarea de construir un nuevo paradigma educativo que redefina las funciones socioeducativas de la animación sociocultural, en cuanto práctica educativa de desarrollo individual y colectivo.

Nuevo paradigma que, a partir de los nuevos espacios, redes y tiempos para la formación y el desarrollo redefina conceptos como:

-                     la colectividad, el grupo, el asociacionismo

-                     la creación y el desarrollo cultural

-                     la dignidad individual y colectiva

-                     la participación social, política y económica

-                     la cooperación para el desarrollo sostenible

-                     la estructuración de redes sociales de creación y desarrollo cultural.

-                     la comunidad como factor de desarrollo.